Tal vez lo soñé, tal vez alguna vez creí en la posibilidad de imaginar el éxtasis convertido en realidad, de la intangibilidad de un sentimiento autónomo y único aunque definido y a la vez distinto, que se matiza en originalidad y deslumbra con vivacidad pura...
Que se unifica en criterios compartidos siendo casi palpable.
Muchas veces en el pasado diversas fuentes cruzaron mi camino, confundiendo los ciclos, atormentando lo sagrado; distorsionando la realidad misma y creando falsos parajes de energía que claudicaron como soplos finitos, limitados por su propio ser.
Invencible y transformado, todo cambió, reverdeció y se fortificó.
Aquellas ideas y sueños se quedan infinitamente cortos con lo que vivimos en el presente y a lo que nos transformaremos en el futuro, evolucionando día a día, lustro a lustro y eternamente...
Ella estaba ahí, sola, esperando… sentada en una banca de la Estación Esperanza recién se había bajando de un tren al que se negaba dejar, y aunque había ya partido no quería reconocerlo, seguía empeñada en usar un boleto que ya no tenía valor. Por otro lado, sentía que esa estación sería la correcta -¿cómo?- intuición femenina. Él recién llegaba a esa estación, venía a bordo de un tren sin frenos que por pena de los dioses no se había estrellado unas cuantas millas antes. Bajó del tren y lo primero que pensó fue en respirar, en aclarar su mente y su corazón, en reconocer que cuando él compró el boleto de aquel tren no podría haber sabido de su estado, por lo que no le restó más que sentarse a meditar en la misma estación.
Al llegar el tren de la Oportunidad, sin pensarlo dos veces ambos compraron el boleto cada quien por su parte, sin saber que metros adelante por fin se conocerían. Su primera visión fue inolvidable: ella vestida de conductora de tren, sonriendo, honesta y feliz, formada en la fila del tren que cambiaría sus vidas; él sin reparar en nada más, inmediatamente se dio cuenta de quién era ella: no era sólo una conductora de otro tren, era el amor de su vida.
Tardó unos cuantos segundos en recobrar el aliento, nunca sabrá cómo lo supo, sólo que podría matar y hacer todo lo posible por nunca dejarla ir. Ella en cambio dudó unos minutos, recordó los grandes momentos y el largo viaje que había transcurrido para llegar ahí y recordó que gracias a eso se había convertido en lo que era ahora, y que sin un antes, no había un después… Y luego se besaron, mientras a ella se le encharcaban las pupilas y a él se le incendiaba la mirada. Con la fuerza de un choque de trenes y casi en cámara lenta, suave y sin prisas se decidieron amar. Sin más, se propusieron no dejarse ir y ser felices; reír, compartir y como la mejor de las máquinas y el mejor de los vagones, no detenerse nunca.
Ella era la más hermosa de las olas, curvas perfectas, de refinado color turquesa y espuma blanca como la arena que al sol brillaba en el océano como diamantina...
Temerosa nunca jugaba con las otras olas a la orilla del mar, ya que alguna vez y durante años lo intentó y cansada de estrellarse una y mil veces en contra de las rocas de aquel impasible acantilado, revolcada, salina y burbujeante se retiro mar adentro y juro no volver a la orilla jamás.
Fue un día casi común, cuando un pescador la encontró, ahí alejada de la playa confinada a un sueño eterno donde dormía plácida y sonriente.
Él le lleno de enjundia, y así renacieron en la hermosa ola aquellas ganas de volver a la orilla y dejarse fluir, dejar que el poder de la mar empujase de nuevo su efervescencia perfecta, sus inmaculadas curvas volvieron a reventar la arena de la playa, majestuosa y colosal, frenética e impecable, incansable...
Sin prisa el pescador la observaba delirante sin ganas de apartarse nunca de aquella orilla donde la ola se paseaba de día con brillantez y de noche con resplandores plateados de profundidad infinita.
Pasó el tiempo y lentamente la ola se transformó en Sirena y así al fin acompañó al pescador en sus aventuras bajo la luna llena a mar abierto...
Finalmente llego el momento donde ambos decidieron dejar la playa y perderse en el horizonte que sumerge a los 7 mares, nunca nadie volvió a ver al pescador, pero su risa y la de la Sirena acompañan a los barcos perdidos en alta mar, desde la alborada, al ocaso...
Era otros de esos días de sombra bajo el sol, en los cuales solo se me ocurría dormir todo el invierno y despertar en otro planeta, lejano de mis circunstancias, eran días soleados y aunque el sol se veía radiante no calentaba, apenas se sentía, como si fuera falso, como si estuviera pintado en acuarela, ante ese cielo azul perfecto donde ni una nube se le atravesaba.
Había una brisa afelpada y marina con olor a lágrimas de sirena y entre lo verde de los árboles que bajan desde las nevadas montañas cerca de la playa, las olas dibujaban formas imposibles en la arena que se reconstruían infinitas con cada oleaje, cada vez.
Entre los cafetales estaba una princesa con el cabello negro casi cenizo el cual levitaba suavemente con la brisa, sonriente, silbaba alegremente mientras recolectabas los granos maduros de café color cereza y algunos mangos anaranjados para el desayuno.
Al verla sentí un olor a canela y nuez y súbitamente algo me arrastro hacía ella, así nuestras miradas se cruzaron y en ese momento el cielo se obscureció cargado de lluvia, rayos y centellas.
Los cafetales, la brisa, el sol, las montañas y todo a su alrededor no tenían ya sentido, mientras tanto una templada lluvia comenzó a caer, el tiempo temeroso de avanzar se paralizo unos instantes, apenas fue suficiente para capturar una pizca de esa inolvidable mirada en mi corazón, con la fuerte lluvia me fui deslavando… hasta desaparecer entre la arena y mezclarme con la espuma de las olas, esperanzado en que mi recuerdo como el suyo, quedase plasmado en su hermoso ser que boquiabierto y bajo la lluvia se quedaba en tierra firme perdido entre los cafetales, la arena y la brisa…tan cerca y tan lejos de mi reino.
Tal vez las cosas fueron muy aprisa, tal vez mi ansia de tener tus ojos negros, descontroló mis impulsos, tal vez… tal vez no eres tú soy yo, tal vez no soy yo y eres tú, tal vez… tal vez el momento… no es nuestro todavía… tal vez… tal vez nunca lo será…
Es un gusto conocerte y ver como cambiaste mi vida con una mirada, una sonrisa y sin prisa buscaré el momento para no dejarte ir jamás…
Tal vez…un sutil cambio en tu retorica y tu sonrisa perfecta le den un giro a mi vida...
Sentado en mi oficina, sí, en se espacio donde paso la mayor parte del día, donde he pensando tantas cosas y he cambiado de parecer en otras, soñé despierto, como siempre me quise adelantar a los hechos, soñé hasta llegar al final del proyecto cuando apenas y llevo lo primeros pasos del mismo, “ya me vi” dicen por ahí… y sí… me vi y me volví a ver, analice las vicisitudes, las variables, las aristas, los matices y los recovecos de mi futuro… y solo te encuentro a ti, borre todo y lo volví a pensar, comenze de nuevo una y mil veces y en segundos ya estabas conmigo, te veía sonriendo, nos veíamos felices, perdidos en platicas envinadas, con bocanadas de miel y canela, con música de fondo y olores imposibles.
Por más que intentaba matar al fénix me dejaba llevar por tu luz al final del camino, por la esperanza de un mañana a tu lado y por lo afelpado del aire que rozaban mis labios emborrachados de ansia por besarte y descubrir el mundo que hay dentro de tu alma.
Al fin… sentado aquí puedo soñar todo lo que quiero.
Caminábamos descalzos entre el alto gramado, había un sol radiante de invierno, brillante pero no incandescente, lo contrario a nuestras miradas, llenas de tesón y picardía. Mientras revoloteaban las mariposas llenas de ilusión y los pajarillos empapados de rocío y esperanza, tu sonreías con esa ternura que regocija mi corazón.
Lo último que recuerdo son los dorados rayos de sol alrededor de tu suave vestido de manta pulcra.
En una casa vieja y húmeda, vivía un hombre solitario, que una vez escucho un murmullo del viento, era una noche placida y calurosa de verano, sus barbas color estaño remojaba cuando lo escuchó por primera vez. Era como una melodía calida, intrigado salió curioso por la puerta de atrás y al abrirla escuchó con atención. Ahí estaba el silbido, ese murmuro, de sabor dulce y de afelpada textura, tan distinto que parecía complementar la luna llena que iluminaba su paso entre los matorrales, de manera precisa, parecía guiarlo. Caminaba hacia él, cada vez lo escuchaba más y más fuerte, sobre un peñasco había una figura brillante, enajenado corrió hacia ella, era una Driada. Ente hibrido entre la naturaleza y la humanidad que cantaba mientras lavaba su largo y plateado cabello, murmuraba con regocijo y sin notar al hombre que atónito la miraba. El riachuelo era la fusión de su cabello, con el reflejo plateado de la luna, donde la Driada se miraba con la vanidad de una diva.
¡Que hermosura!- pensó el hombre.
Al volver en si, él la intento tomar entre sus brazos, ella se difuminó como viento celestial, apareció en un árbol y con una sonrisa sensual desapareció de su vida por siempre. Mientras amanecía, el hombre, no dejaba de buscarla, buscaba por todos lados, en los arbustos, debajo del agua, en los peñascos, moría por volver a escuchar aquel silbido inocente y peculiar. Mojado, cansado y sin aliento, se dedicó a observar el amanecer, era el más colorido que jamás hubiera visto. Así el hombre se sentó en una roca justo debajo del peñasco donde había visto a su Driada. Esperó durante la eternidad misma su vuelta, con la resistencia de una roca y la fuerza del roble. Poco a poco el hombre etéreamente se transformó en un sentimiento inmortal.
Así fue como nació la esperanza, mezcla del sentimiento humano, con la magia de la Driada, que transformaron lo conocido, en fe a lo desconocido y la persistencia, en la promesa eterna.
Ya regresé! y por fin un post nuevo, mi primera boda gringa!!! bueno, no era taaan gringa, pero fue en EUA...
Todo empezó a las 8pm y terminó en punto de la 1am...WTF?! estuve perfecto, digo estuvo...
Ahí estaba él, elegante, uno de mis amigos más viejos y no de edad sino de presencia, de calidad, de amistad. Enamorado, radiante de felicidad, miraba a los ojos a su ya esposa, como si la conociera desde siempre, como viendo en sus ojos un futuro que con seguridad derramará éxito y amor. Cuando me acerqué a ellos como no es costumbre en mi, me quedé atonito, maravillado de ese sentimiento que les daba un brillo único y especial, solo los pude felicitar y abrazarles.
Despues de manejar 12 horas con carretera atiborrada y un sin número de paradas a comer, beber, estirar las piernas, creo que todo salio bien, lastima que mi cuerpo resintió semejante manejada y no pude disfrutar al 100% hasta que el 7mo Whiskey me hizo efecto... ahí, justo en ese momento, en ese instance, el alcohol me sonrrió, descubría la cara de una noche fresca y empezó a sonar de entre salas, ballenatos, cumbias y merenges un llamado seductor a la pista de baile... segui tomando hasta que se acabo el Whiskey para dar el GRAN salto al Ron o lo que fuera y es ahí estimados lectores cuando en la musica sonaba "ya llegó, ya llegó, llegó Chosty el Bailador..."
"¡Ahh!" suspiré anhelando... y que revivo en la pista que aunque nunca dominé, siempre disfruté y en estado euforico y con segundo aire, con una sonrisa, feliz, se redondió la noche, una noche donde entre cabellos de fuego y perfectas siluetas de humo...bailé como hacía tiempo que no lo hacía, sin reparar en quien estaba mirando, sin ver la hora, sin dejar de sonrerí, disfrutando el momento, la compañía un buen Whiskey y una noche inolvidable.
Todas mis ideas, todos mis sentimientos, todos mis pensamientos, todas mis pasiones, todos mis silencios, toda mi sabiduría, toda mi ignorancia, todo mi ser, toda mi alma, todo el tiempo y el espacio se detuvieron hoy.
Hoy, fue un día muy importante, cumbre de noticias, buenas, malas y terribles, quiero escribir, quiero grabar estos momentos y compartirlos.
Ganó Obama; que de haber podido votar lo hubiera hecho por el a ciegas. No se diga más, digno presidente tendrá EUA, el que se merecen los americanos y todos los que sufrimos y vivimos de cierta manera de ellos, que tenemos familia, amigos, conocidos, que vivimos y sentimos la politica mundial y que odiamos la guerra y la falta de conciencia.
Murió Mouriño; No se trata de si era del PAN, o de si eras partidario de sus ideas o idiologías, se trata de México, de nuestro país de nuestro futuro y de nuestra supervivencia en esta güerra contra el narco y la inseguridad que ya tan cerca sufrimos todos los mexicnaos... se calló el avión, sí, pero no creo en esa clase de coincidencias, creo también en que estuvo cerca de ser nuestro Kamikaze en alguna torre importante de la capital del país.
Encontré mi cartera; Tal vez suene chusco, pero todo el que ha perdido su bolsa/cartera/mochila con documentos, tarjetas y una cantidad de dinero equivalente a su quincena sabrán del desconcierto que esto puede ocasionar y en mi caso de las noches en vela agustiado y enojado por el error que supuestamente se cometió. Salí ileso, no fue mi culpa, no dependía de mi, apareció, gracias a San Expedito o a San Pepito pero apareció!!!
A esto añadanle otra parte del cocktail de noticias vertiginosas que harían de este post una serie de hechos sin sentido para la mayoría de los lectores...
Para terminar quiero añadir y justificar mi ausencia en la bloggosfera, lo que me ha restado lectores y me he ganado la ignominia de otros, gracias a los que están y que saben que no siempre se puede...
Hace mucho tiempo... cuando ella aun era una adolescente, me encontró en sus sueños en ese momento no comprendería como, pero me vio y por alguna razón, se enamoró de mi.
En aquellos tiempos tenía apenas 177 años y hasta cumplir los 180 cuando terminábamos el entrenamiento y asignación, nos era posible verles, hacían miles de años que ningún ángel había sido visto por un humano, ella, en sus sueños más profundos me vio, en ese entonces, nunca había visto un humano y aunque también la vi en mis sueños, nunca relacioné aquel ser con ella.
Ocho años después nos encontraríamos en sueños, no dejaba de pensar en como sería mi alma asignada, sería en realidad ella o todo sería una fantasía , sabía a la perfección que nunca le sería posible verme, pero cuando me di cuenta que era la misma musa de mis sueños quedé anonadado.
-¿Como habíamos logrado vernos?- , -¿Sería nuestro destino?- Era hermosa, no podía dejar de pensar en ella, ni tampoco quería dejar de hacerlo.
De alguna manera logreé deseternizar mis pensamientos, mi cuerpo y reconocer mi anima mortal, al salir de la forma etérea, me sentí liviano y mis alas había desaparecido comencé a respirar naturalmente y hasta escuche el latido de mi corazón, con una sonrisa en la cara, me reconoció inmediatamente y ambos nos sentimos apabullados, llenos de regocijo de por fin habernos conocido y en ese mismo momento supe lo que significa vivir, amar... supe también que mis acciones serían castigadas y que todo sería diferente ... y así fue.
Dicen que los ángeles no debemos de relacionarnos con los humanos de manera directa y que jamás deben vernos, soñarnos o sentirnos.
Esperando mi castigo divino no dejaba de pensar en ella, ahí supe que estaba enamorado, supe también que podría arriesgarlo todo, que mi forma celestial era ahora una carga y que debía volver a ella.
Sin miedo fui condenado al éxodo eterno, me habían desterrado del paraíso. Sin miedo regrese al mundo de la carne y el aroma perpetuo, la busqué, y al encontrarla, le advertí que de besar mis labios moriría conmigo, sin dudarlo ella me beso…fue el beso más tierno y hermoso que jamás se podrá dar, fue sutil y lleno de amor, lleno de pasión y envuelto en una tibia locura que se aferraba a mi piel mientras se me encrespaba la piel.
Al abrir los ojos nos encontramos ya en una especie de majestuosa infinidad, un limbo sin principio ni fin, una condena eterna. Los ángeles caídos no eran aceptados en reino alguno, eso no me importaba, todo lo que pensaba es que ella había venido conmigo.
Para mi no hay mejor regalo que su presencia y así, flotando seguiremos amándonos en esta magnificente eternidad , juntos al fin, amándonos... sin necesidad de alas, sin tiempo, sin inicio y mucho menos un fin.
El otro día mientras intentaba dejar de pensar en ti, miré mi sopa y ahí estabas tú, mire mi reflejo y vi claramente como sonriendo me abrazabas, inhalé todo el aire que pude encontrar a mi alrededor, esperando encontrar tu perfume en el. Moví la cabeza hacia todos lados buscándote, y al no encontrarte seguí comiendo mi sopa de estrellas mientras en ellas seguías brillando tú. Creo que las mariposas de mi panza no han dejado de volar, ni tampoco mi corazón va dejar de latir.
Al mirar por la ventana veo tu estela y la reconozco inmediatamente. Ilimitadamente te siento conmigo, aunque lejos estés, no dejo de admirar lo que siento por ti. Te amo.
Escuchaba cuando aluciné esto: Coldplay - A message
Me siento preso de mis sentimientos aunado en las ganas de verte y de no poder hacerlo, resguardo mis besos en el sonido de tu voz al teléfono, preparo mi explosión de felicidad para cuando por fin estemos juntos otra vez. Sí, solo han pasado unos días y me pareciera que no tiene fin. Me siento orgulloso de extrañarte y amarte con locura.
Me encanta despertar contigo en mi mente, comer, respirar, parpadear y sonreír con tu presencia en mi corazón.
Hace tan poco me burlé del amor y ahora me trago mis palabras, que bonito es estar enamorado de ti.
Que fácil fue caer en tus brazos, con que rapidez te metiste en mi vida, con que tenacidad te adueñaste de mi ser, con que colorido pintaste mi alma.
Recuerdo bien aquella noche, donde tu vestías una blusa verde manchada de ilusiones y atiborrada de hermosura inmaculada, yo... de negro.
No solo me mi camisa denotaba el color de mi alma o de mi exasperación que colmada con sentimientos inútiles se marchitaba poco a poco en esos últimos meses… que placido es ver convertida mi vida y mi alma, en una mezcla sabrosa de sentimientos de calidad inigualable, de sentir que el pasado fue una farsa, de percibir un presente perfecto y un futuro lleno de felicidad. Que bien se sienten las gotas de rocío revivir una flor marchita, una rosa negra que con un par de gotas se llena de color y de vida.
A veces me pongo a pensar en que desde aquella noche, mi vida entera tiene un estándar diferente.
Ahora se lo que es amar y ser correspondido, los días venideros tienen el éxito garantizado.
Hay veces que todo sale mal y nos lamentamos, creamos blogs y nos quejamos, o hacemos algo de lo que después nos arrepentimos, creado de un inconsciente lleno de ira, y nos y se las mentamos a todo y todos, a aquel o aquellos que tengamos a la mano. Muchas veces sentimos o nos hacen sentir que no valemos nada, que solo somos un juguete, una diversión, una aventura o un estorbo.
¿Pero que tal cuando es todo lo contrario?, Cuando simplemente todo sale bien, pero no solo bien, sino muy bien, que las cosas se dan, que llega el dinero (mucho, poco, no importa cuanto, tal vez solo el suficiente para hacernos sonreír) llega el amor, llega el trabajo, llega el viaje, llega el atardecer, la inspiración o simplemente el momento justo para no hacer nada…
Y en lugar de aprovecharlo, le estamos buscando la mancha, buscamos como arruinar el momento, no “nos la creemos”, “nada puede ser tan bueno”.
Les aseguro que esos momentos sí llegan… solamente hay que dejarnos de autocondenar. Vamos abriendo más los ojos, siendo más positivos y dejar fluir más la vida, los sentimientos, el trabajo, la honestidad, estén seguros que viendo las cosas así, tendremos más momentos de alegría.
Era un día que podía llamarse fresco, aunque el clima parecía acogedor, el viento obligaba a la mayoría de los peatones a usar alguna protección contra su gélido y punzante soplar.
Desde lo alto observaba como la gente como manadas descoordinados avanzaban de un lado a otro, todos con prisa y con un rumbo definido, pocos pensaban en mi.
En este mundo solo hay una luna, solo hay un sol, que monopolizan los días y las noches, que controla las mareas y las hormonas, que iluminan y resplandecen como polos opuestos de opulencia descomunal.
Sabía que con el tiempo oscurecería, siempre era así en este mundo. Para existir necesito un cambio, un instante, de un humor de una reacción para existir y tomar forma.
Al observar directamente la incandescente estrella pude lograr ver su centro fugaz y me decidí caminar sobre él, para intentar sentir lo que llaman calor, aquel calor que dicen que genero y que jamás podré sentir.
Para mi no hay tiempo, ni espacio, no hay realidad ni tampoco sueños, no hay bien, ni hay mal. Si pudiera elegir te elegiría a ti, si pudiera amar, te amaría a ti, si pudiera ser; seguro sería humano para generarme más seguido y empapado en poder cambiar el rumbo de las cosas.
Soy el amor, puro y joven, fresco y turbio, plagado de sensaciones coloridas, llenas de atracciones imposibles e ilimitadas, solo mitigadas con el cúmulo de la acción y el sentimiento pleno.
Vivo esperando en algún sitio una vicisitud, observando el mundo y esperando rehacerme, renacer. Para contagiarte y cegarte para llenarte de fuerza y reactivar tu inspiración.
No importa si comienza o si acaba, tampoco importa si se siente bien o mal, o mucho menos si te pela el alma. Lo único que quiere es amarte, lo único que siente es tu vida, lo único que le enloquece, es tu síndrome de vivacidad pulcra, lleno de espasmos de maravilla sideral.
Cunado vienes aquí, te siente hasta los huesos y cuando te vas se siente desecho y se oprime hasta desvanecerse, ensimismado en una locura cósmica, sin gravedad ni centro, sin x ni y.Sin tiempo ni espacio.
Un algoritmo de incontinuidad caótica de pasión fermentada, un llano entero, luminoso y pálido.
Pero ya no más, fue todo lo que soporté, fue todo lo que permití. La vida nos separó, el hombre obedeció a los profetas, se predestinó a sucumbir de amor. De la raíz de la vid hasta del tronco del abedul, fibrosa pasión que encajada de alambres de seda dispersan mi mente, en un caleidoscopio de colores intensos, fluorescentes a la luz de la luna, que sentada en tu cama, te dice cuando dormir y te ordena cuando apagarte mitigando tu ansia carnal, que justifica tu ser, tu mirada, tu inmensidad.
Parecía una simple noche cálida de Abril. Los dos jurábamos que en alguna etapa de nuestras vidas ya nos habíamos encontrado, aunque sin saber ni como o cuando… a mis adentros creía imposible haber podido olvidar esos ojos llenos de ternura y honestidad, pardos a la luz de la luna llena que entraba por el ventanal del cuarto donde abrazados bailábamos lentamente.
Detrás de nosotros y sobre la mesa había un ramo de flores que horas antes le había regalado y que ahora gozaba fresco y colorido dentro de un improvisado florero. Las flores, celosas de su hermosura impecable, observaban con añoranza y desdicha nuestra alegría interminable, casi las sentía suspirar indignadas.
Bajo la luna me contabas tus sueños y mientras te veía a los ojos, susurrabas lo feliz que te hacía mi compañía. Mi rostro alegre esbozaba una sonrisa tan honesta que resultaba inocultable, majestuosa y vivaz. La música de fondo era tranquila y sin dejar de bailar con tus brazos alrededor de mi cuello, nos besábamos sin prisa.
La parcial oscuridad mitigaba cualquier sensación ajena al olor de tu piel y el calor de tu cuerpo. Ambos, se movían al unísono, al compás de la música que le daba el toque perfecto a la noche, una noche cálida y tranquila.
Al mirar la luna en todo su esplendor solo me restaba gozar el momento y pensar que nunca se terminaría esa canción.
Todavía recuerdo con mal sabor de boca todas las Químicas que lleve en la Secundaria y en la Prepa. Siempre me iba mal y terminaba pasnado de panzazo. Me ocasionaban un shock de güeba al abrir mis apuntes y ver todas esas cosas, desde la tabla periódica hasta cualquier tipo de reacción, en la teoría muchas veces dedique tiempo para pensar que en todas esas configuraciones de lo que estamos hechos, de que pasa cuando cierto elemento se mezcla y como a niveles ínfimos, se crearon todas esas partículas de vida... se me hacía interesante sí, pero de eso, a ponerme yo a hacer todos esos menesteres, no por favor…
Ahora la Química que siento lo es todo, aunque sigue siendo una mezcla de olores, sentimientos y sensaciones tangibles e intangibles. Hoy ella me derrite con una mirada, con su olor, con una mezcla homogénea y homogeneizada deternura en la mirada de esos ojos negros, de belleza en su tersa piel, de añoranza en sus besos, de sapiencia en su voz y sensatez en su vida.
Por fin hoy entiendo la verdadera química humana, porque cada vez que te veo, tú me la explicas.